17 mayo, 2026

La visita de Donald Trump a China - Detalles para reflexionar

La reciente visita del presidente Donald Trump a China da para escribir mucho y para ser analizada desde diversos aspectos.

En mi caso, quiero poner el foco en algunos "pequeños" detalles que creo que son importantes -como lo son siempre en China- y que quizás no han sido lo suficientemente citados o destacados por una parte de la prensa o analistas internacionales.



Para empezar, es bueno recordar que China ha sido siempre un muy buen anfitrión de presidentes estadounidenses, ya desde 1972 cuando tuvo lugar la histórica visita de Richard Nixon. El protocolo aplicado con Donald Trump fue -en lo fundamental- el mismo que se aplica a cualquier jefe de Estado que visite Beijing (los niños con las banderitas, los 21 cañonazos, etc.)

Sin embargo, detalles como quién lo recibió (el Vicepresidente de la República) y quién lo despidió (el todo poderoso canciller Wang Yi) en el Aeropuerto, y otros más (por ejemplo el tiempo destinado por la televisión china a informar sobre esta visita), son los que sí marcan la diferencia entre la recepción dada al presidente Trump -por encima de "lo normal"- y la que se da a presidentes de otros países.

Hacía casi una década que un líder de la Casa Blanca no iba a la República Popular, y el último había sido....Donald Trump. Sólo este hecho es suficiente para considerar esta visita como "histórica".

Mientras miraba por la televisión las imágenes de la visita pensaba: ¿cómo se sentirán aquellas personas cercanas al régimen de Cuba, por ejemplo, al ver todas esas muestras de amistad de China con los EE.UU.? Y al mismo tiempo, ¿cómo se sentirán todos aquellos que en España criticaron las visitas de Pedro Sánchez a Beijing?

En este caso no se puede aplicar eso de "el amigo (Trump) de mi amigo (Xi Jinping) es mi (Pedro Sánchez) amigo".

Esa "característica china" de su diplomacia es la que le ha permitido recibir, visitar y reunirse de forma muy cordial con líderes tan antagónicos como Fidel Castro o los presidentes Bill Clinton o George W. Bush, en un mismo período de tiempo, el que va de 1995 al 2005. Creo que no es fácil encontrar casos similares en la vida política internacional.

Y como una muestra más de estas características, como diría la prensa china en los década de los 70, "cuando la tinta de los acuerdos firmados entre China y Estados Unidos no se ha secado aún...." Beijing anuncia la visita del presidente ruso a su país para el 19-20 de mayo. 

Otro aspecto interesante a destacar -en especial también por sus detalles- es el del papel que el comercio y la economía jugaron en esta visita de Donald Trump.

Es verdad que el presidente de los Estados Unidos, como lo ha destacado la prensa internacional, viajó a Beijing con "la crème de la crème" del mundo empresarial y financiero. Pero ¿fué lo económico y comercial -aparte de Taiwán- el tema central de esta visita?

Por lo menos la parte china, a través de algunos detalles que señalo a continuación, ha dado a entender que no, o por lo menos eso es lo que pienso.

El primer detalle a destacar es que un día antes de que Donald Trump aterrizara en el aeropuerto La Capital, su secretario del Tesoro -Scott Bessent- se reunió en Seul -sí, en Seul- con el Vice Primer ministro chino He Lifeng, la persona que está liderando los temas comerciales con Washington. Fue una reunión, una última negociación comercial antes del viaje presidencial. 

La encargada de informar a la prensa y al mundo sobre los resultados de esa reunión fue una portavoz del Ministerio de Comercio Exterior (y no del Ministerio de Relaciones Exteriores), quien confirmó que se habían tratado, entre otros, el tema de los aranceles y las restricciones tecnológicas. Así, la "tregua" comercial pactada entre Xi Jinping y Donald Trump en octubre del año pasado en Busan seguía en pie y -según la declaración de la portavoz- se continuaba avanzando en un proceso para "incrementar los puntos de coincidencia y reducir los puntos de tensiones". Sin embargo no dio ningún detalle concreto de ese encuentro.

El segundo detalle es la forma cómo los empresarios estadounidenses se encuentran con el presidente chino. Y es cuando Donald Trump los hace entrar a la sala donde estaba teniendo lugar la reunión presidencial. Tanto Xi Jinping y sus acompañantes, lo mismo que el presidente estadounidense, permanecen sentados; los empresarios entran, se mantienen de pie detrás de la mesa donde estaba Trump, y éste los va presentando uno a uno, y ellos saludan, algunos con una ligera inclinación de cabeza.

La misma prensa china indicó que Xi Jinping "se había reunido con los empresarios" y habría dicho algunas palabras amistosas, pero no hay constancia -o yo no la tengo- de que haya sido una reunión formal, con todos los asistentes sentados y con Xi saludando y dándoles la mano. La imagen en la televisión es la de un grupo de personas de pie, detrás de la delegación de EE.UU., sentada, mientras Donald Trump los presenta y los elogia. (Y dice, no he traído a los "números dos" sino a los más importantes de cada empresa).

Y esa referencia a que no ha traído a los "números dos" quizas tenga relación con el tercer detalle y es que Xi Jinping no mantuvo un encuentro formal con la delegación empresarial estadounidense, sino que encargó ese trabajo al primer ministro Li Keqiang. (Quizás su "número dos", según Trump).

En una de sus primeras declaraciones tras la visita Donald Trump indicó que se habían logrado acuerdos comerciales fantásticos. Hizo mención a la compra de 200 aviones Boeing -China llevaba una década sin comprar aviones a la empresa estadounidense- que luego la empresa confirmó y definió como "compromiso de compra". También se habrían alcanzado acuerdos para compras en el sector del agro y la ganadería.

Todos estos detalles y la información que se conoce de forma pública muestran que, en mi opinión, China quiso poner, por encima de todo, el énfasis en las relaciones geopolíticas con EE.UU. para los próximos tres años -los que le quedan a Donald Trump en el gobierno- "o más". Y la "línea roja", como todos se han encargado de destacar, es Taiwán. Si las cosas con Taiwán van bien, podrán ir bien, entre otros, los temas comerciales. Si por el contrario van mal, los temas comerciales serán en primer lugar los que se compliquen.

La prensa china -a diferencia de lo que he podido ver en declaraciones oficiales estadounidenses o sus medios de prensa- ha puesto mucho énfasis en el comienzo de lo que llaman unas relaciones estratégicas estables, y de caracter constructivo.

Las declaraciones y publicaciones de la parte china ponen énfasis en la estabilidad; estabilidad que tenga como eje central la cooperación, estabilidad "no-dañina" donde "haya competencia con moderación", estabilidad donde las divergencias puedan ser controladas, y estabilidad duradera en busca de la paz.

¿Podrá la parte estadounidense ceñirse a estos principios de estabilidad "en los próximos tres años, o más"?

Viendo las posiciones tan erráticas que ha tenido Donald Trump en su política exterior, no creo que nadie pueda garantizarlo.

Quizás por ello no se mencionen acuerdos concretos. Seguro que sí se han hecho "promesas comerciales" por parte de China a EE.UU. pero que se cumplirán o no según la actitud de Washington; y seguro que también ha habido advertencias chinas, ya no solo en lo comercial, si EE.UU. cruza esa línea roja.

Y para terminar con los detalles, una muestra de lo que yo llamaría "brutalidad diplomática" es que Estados Unidos haya mostrado de forma pública cómo se tiraban a la basura todos los teléfonos que había utilizado en China, y todo aquello -incluidos regalos institucionales- que se les había proporcionado o regalado durante su permanencia en Beijing.

Quizás la parte china habría hecho lo mismo en un viaje a EE.UU., pero de forma más discreta.... Un buen ejemplo de diferencias culturales.

Quedan muchos otros "pequeños" pero importantes detalles, como la visita al Templo del Cielo, el encuentro en Zhongnanhai y la referencia a los árboles, la música interpretada por la banda militar, pero esto ya se está haciendo demasiado largo para lo que en la actualidad se lee en este mundo nuevo.

Dependiendo de la reacción a estas reflexiones posiblemente deje para unas próximas otros detalles a destacar.

25 abril, 2026

Contactos entre Uruguay y China en los años 50s y 60s

Leo en el último ejemplar (Número  48 – Otoño 2026 Ver Nota 1) de la excelente publicación argentina “Dangdai”, un artículo titulado “Candombe y cumbia, los recorridos de Uruguay y Colombia en sus lazos con China contados por sinólogas de los dos países sudamericanos."

En el caso concreto de Uruguay, a partir de la página 44 se puede encontrar el artículo de Georgina Pagola “Viajeros rioplatenses en los 50s y 60s”, donde resalta que “Sus viajes -los de los uruguayos en esas dos décadas (N.del A.)- significaron la inauguración de un relacionamiento que más adelante, en 1988, concluiría en el establecimiento de relaciones diplomáticas.”

Considero de interés aprovechar esta oportunidad para aportar opiniones e información que, creo, pueden ser útiles como complemento de un tema, que como dice la autora, es tan importante, a la vez que ignorado.

El artículo comienza haciendo referencia a la Diplomacia Popular, una iniciativa del Primer Ministro Zhou Enlai para acercarse de forma no-oficial a los países latinoamericanos. El objetivo era forjar lazos culturales -entre otros-, ante las dificultades que tenía la República Popular en los años 50 y 60 para contactar e intentar establecer relaciones diplomáticas en un continente muy influenciado por la política anticomunista de los EE.UU.

La primera referencia que leí sobre la Diplomacia Popular fue en el excelente libro del embajador Huang Zhiliang "Zhou Enlai y América Latina - El redescubrimiento del nuevo continente" (Nota 2), publicado en el año 2003 y del cual escribí ya en agosto del 2019 una crónica en mi blog Reflexiones Orientales. (Nota 3)

Por cierto, fue en esa fecha donde por primera vez leí algo, y escribí al respecto, sobre la visita de Eduardo Galeano a China y su entrevista con el primer ministro Zhou Enlai.

Una de las principales acciones de esa Diplomacia Popular consistió en la organización de viajes de delegaciones culturales a América Latina. En el caso concreto de Uruguay, hubo en 1956 una Delegación de Arte Folklórico, encabezada por Chu Tunan y otra de acrobacia, en 1959, dirigida por Zhou Erfu. En noviembre de ese mismo año es una delegación sindical la que llega de visita a Montevideo.

Como se indica en el artículo de Georgina Pagola,  China entonces también mantuvo una política consistente en invitar a su país a figuras relevantes del continente.

La autora hace referencia a las visitas de Jesualdo Sosa, Eduardo Galeano o Carlos María Gutiérrez.

Me gustaría complementar esa lista, por ejemplo, con los casos del poeta Sarandy Cabrera, quien, después de dos viajes de visita a China, se instaló con su familia en Beijing donde estuvo residiendo entre 1963 y 1965. Sarandy Cabrera también formó parte de la llamada Generación del 45, y la suya fue la primera familia uruguaya que residió en China. Es “interesante” el hecho de que su nombre casi no se menciona cuando se habla, en Uruguay, de esos años. (Otra cosa es el relato que se haga en China).

Y como el título del artículo menciona a rioplatenses, creo que no se debería olvidar tampoco el caso del argentino Pablo Doudchitzky que residió con su esposa y dos hijos, en ambos casos uruguayos, entre septiembre de 1963 y febrero de 1967. (Pablo Doutchitzky hijo se dedicó posteriormente al cine y llegó a realizar, con su hermano Yuri, un muy interesante documental llamado ”Hotel de la Amistad”, lugar donde nos alojábamos los extranjeros entonces)

Como dice la autora del artículo “aquellos viajeros uruguayos que visitaron la RPCh en las décadas de 1950 y 1960 produjeron obras y editoriales que permitieron acercar al público uruguayo con las características culturales de un país que resultaba remoto”.

Me permito, en este sentido, citar un tema de mi familia y recordar que mi padre -Vicente Rovetta- fue, desde 1962 el representante oficial en Uruguay de la Corporación entonces llamada Guozhi Shudian 国际书店, y en su librería Nativa Libros distribuía las obras traducidas y publicadas en español en la República Popular, aparte de editar libros propios. Fue invitado a viajar a China por primera vez en 1966. Un año más tarde, en otro viaje, fue recibido por el Presidente Mao y el primer ministro Zhou Enlai en el Gran Palacio del Pueblo.

Ese mismo día, esos dirigentes chinos reciben al fotógrafo Rubén Núñez quien formaba parte de una delegación del Instituto Cultural Uruguay-China (ICUCh), una de las organizaciones consideradas “subversivas”  por los militares uruguayos ya desde antes del golpe de estado de 1973.

Creo no equivocarme si digo que el caso de Uruguay es uno de los muy pocos en la América Latina de los años 50s y 60s donde, aparte de la Diplomacia Popular, existieron contactos oficiales directos, tanto en Beijing como en Montevideo.

Según siempre los recuerdos del embajador Huang Zhiliang, una gran parte de los acercamientos oficiales, pero secretos, de países latinoamericanos a China se hacía a través de embajadas de terceros países (México o la URSS por ejemplo). Como Dangdai es una revista dedicada principalmente a las relaciones Argentina-China, creo interesante recordar que los encuentros previos y negociaciones para el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular tuvieron lugar en Rumanía.

En el caso concreto de Uruguay, los contactos directos oficiales incluyen la visita a Beijing, en diciembre de 1955, de Mauricio Nayberg, Cónsul de Uruguay en Hong Kong, pero, más importante, nombrado como Agente Comercial para China.

Esta fue la primera visita de un diplomático latinoamericano a la recién establecida República Popular. Fue recibido por el Primer Ministro Zhou Enlai y durante su visita se firmó el primer documento oficial bilateral entre ambos países. (Nota 4)

También fue gracias a la lectura del citado libro del embajador Huang Zhiliang. que por primera vez tuve conocimiento de este tema. 

Otra de las visitas oficiales directas a la República Popular China fue, en 1959, la de una importante delegación parlamentaria uruguaya.

Por el lado chino, al mismo tiempo, en noviembre de 1956 la República Popular firmó en Montevideo un acuerdo para la compra de lana, por valor de 3,6 millones de Dólares. Un año más tarde una delegación del Bank of China, liderada por Chen Ming (importante funcionario del Ministerio de Comercio Exterior) viajó a Montevideo para contactos oficiales y establecer mecanismos para los pagos en el comercio bilateral.

Hecho este pequeño resumen, me gustaría aclarar que no es tarea sencilla encontrar información sobre esos años y creo que quedan muchos temas pendientes de investigación. Por ejemplo, ¿es verdad que cuando José Mujica viajó a China estuvo con el Presidente Mao? Y si es así, ¿cuándo y dónde se produjo el encuentro?

Mi intención con estas notas es, aprovechando el artículo de Georgina Pagola, aportar un granito de arena a la historia de las relaciones Uruguay-China, en este caso concreto, en los años 50s y 60s. 

Y como siempre lo digo, estas Reflexiones Orientales están abiertas para cualquier crítica, comentario o sugerencia sobre éste u otros temas. Las ideas se pueden compartir en la página de Reflexiones Orientales o comunicándose conmigo en el email pablo.rovetta@gmail o a través de WeChat en @PabloRovetta

Fuentes:

Nota 1 Último número de Dangdai

Nota 2 Historia y anécdotas del acercamiento de la Nueva China a América Latina después de 1949. El papel jugado por Zhou Enlai

Nota 3 Leyendo "Zhou Enlai y América Latina - El redescubrimiento del nuevo continente"

Nota 4 70 años de relaciones comerciales Uruguay China (1955-2025)


25 marzo, 2026

¡Me voy de turista a China! Un oriental regresando a Oriente

Mañana, después de nueve meses, volveré a viajar a China, en un viaje privado y de turista, el primero de estas características en mis más de 50 años de relaciones directas con, a quien considero en muchos aspectos como "mi país".

Sólo en el período entre 1991 -cuando Técnicas Reunidas me ofreció la oportunidad de abrir y gestionar su Oficina en Beijing- y el 2020, antes de la pandemia, realicé más de 250 viajes de ida y vuelta desde Madrid.

Pero esos fueron viajes de trabajo, con apretadas agendas y en bases 24/7, con pocas posibilidades de hacer turismo en los lugares que visitaba.

Así llegué a estar en ciudades como Dushanzi y Korla en Xinjiang, Tianjin, Fushun, Harbin, Jilin, Shenyang, Shijiazhuang, Puyang, Wuhan, Shanghai, Guangzhou, Zhuhai, Chongqing, Chengdu, Yibin, Changsha, Yueyang, Wuxi, Hangzhou, Qingdao, Xiamen, Fuzhou, Nanhai, Shantou y un muy largo etcétera y me quedé sin ver muchas cosas de esos lugares.

Tras la pandemia, todo cambió de forma radical en mi vida profesional. Los viajes a China se fueron reduciendo con el tiempo, mientras quedaba cada vez más apartado de los temas relacionados con el país. Mi último viaje de trabajo tuvo lugar hace ya más de un año, y por suerte pude conseguir hacer una última visita en julio para despedirme del personal de nuestra Oficina de Beijing y de algunos socios, antes de mi jubilación que llegó el 5 de septiembre.

Desde ese día quedé "huérfano" de China en muchos sentidos, con saudades y viendo cómo, con el paso del tiempo, mi nivel de chino iba retrocediento. Necesitaba de forma urgente un "baño de China", recorrer sus calles, viajar en sus medios de transporte, hablar con la gente de la calle -desde los que a las 5:00 de la mañana ya están limpiando las ciudades, hasta el dueño del kiosco donde iba a comprar revistas y diarios- comer un buen plato de jiaozi (eso que ahora se ha puesto de moda en España con el nombre japonés de gyoza) y un tazón grande de daoxiaomian, escuchar la radio, ver la televisión...y visitar cosas interesantes, y nuevas para mí, incluso en lugares como Beijing.

Así que, como aquellos viajeros que iban a China en los 60 o 70 y se valían de la Guía Nágel, en francés, sobre turismo, llevo semanas preparando el viaje, informándome sobre los lugares que quiero visitar, horarios de trenes, lugares donde alojarme, donde comer...en fin...como un turista de verdad.

Y como es mi primer viaje de estas características, estoy nervioso y a su vez ilusionado.

Y como todo buen turista, ya tengo preparado un cuaderno para tomar notas e intentar hacer un diario de viaje y quizás esto me inspire para, al volver, escribir algo sobre la China que viví y la China que descubriré en este viaje.

Espero poder ir compartiendo mi experiencia a lo largo del viaje o tras mi regreso a Madrid.

Si alguno de los lectores está por Beijing, Shanghai o poblaciones cercanas, se aceptan sugerencias de lugares para "descubrir".

Mientras, se despide de ustedes Un oriental que regresa a Oriente.

15 febrero, 2026

Uruguay y el Año del Caballo

China está a punto de entrar en el "Año del Caballo" según su calendario agrícola, calendario éste lunisolar. Y sí, yo no lo llamo "Año del Caballo de Fuego", porque en China se habla sólo del "Año del Caballo". 

Y como me eduqué en China, y toda mi vida profesional ha estado relacionada con el país y he cumplido ya más de medio siglo de relación con él, en muchos aspectos me siento más chino que extranjero.

26 enero, 2026

Con la Fiesta "LaBa" de hoy comienzan los festejos del año nuevo en China

Hoy, 26 de enero, se celebra la llamada "Fiesta de laba" ( 腊八节) que marca en China el comienzo popular de las festividades para el Año Nuevo según su calendario agrícola.

A mi me gusta llamarlo "Año Nuevo según el Calendario Agrícola", como lo llaman en China, con excepciones. No me gusta lo de "Año Nuevo Chino", aunque es verdad que para los habitantes de China es su año nuevo, porque se celebra también en otros países de esa región como Mongolia, Corea o Vietnam.

Tampoco me gusta llamarlo "Año nuevo lunar", ya que, si bien es verdad que la entrada del nuevo año está marcada por las fases de la luna, sin embargo su Calendario Agrícola, al igual por ejemplo que el calendario hebreo o hindú, es luni-solar.

En todo caso, las celebraciones más o menos oficiales, comenzarán el 11 de febrero (el "pequeño año", según ese calendario) hasta llegar a la fecha más esperada, la noche vieja, o la noche víspera de la entrada del nuevo año, que en este 2026 cae el 17 de febrero.

En chino se dice que "después de la Fiesta de Laba ya estamos prácticamente en el Año Nuevo" y lo de "Laba" viene porque tiene lugar el octavo día -ba八-del duodécimo mes del año -el mes la 腊-

Esta es la única de las fiestas tradicionales chinas que tiene también un caracter religioso, relacionado con el budismo, y por eso se celebra de forma muy especial en los templos, a los cuales además acude mucha gente. Para definirlo de forma sencilla se conmemora en este caso el día en que Buda alcanzó la iluminación.

Lo que sí tienen todas las fiestas tradicionales chinas es una serie de costumbres relacionadas principalmente con la comida. En este caso, hoy la tradición "obliga" a que la gente tome el "labazhou", lo que en español se conocería como "arroz Laba", una especie de sopa muy espesa hecha con arroz glutinoso con otros tipos de cereales y frutos secos, todos de alto valor energético, para dar energía a quienes lo toman, en uno de los períodos más fríos en China.

El del Caballo será un año de muchos importantes cincuentenarios en China - como el del fallecimiento del presidente Mao Zedong o de la caída de la "Banda de los Cuatros"- y de muchos cincuentenarios para mi, que pude ser testigo de todos esos acontecimientos claves en la historia de la República Popular.

Esperamos poder seguir contándolos.

31 diciembre, 2025

El fin del año 2025 y estas Reflexiones Orientales

Hoy es el último día del 2025, un verdadero Annus horribilis para mí. El peor año en mi vida profesional de 43 años dedicado a la promoción de las relaciones comerciales y culturales entre España y China; el peor año en mis más de 50 años de relación con China; y uno de mis peores años desde el punto de vista familiar y personal.

En medio de incertidumbres, ideas y vueltas, cambios de opinión, he intentado mantener estas "Reflexiones Orientales", y me siento muy contento al ver cómo aumenta el número de seguidores y lectores, y cómo siguen siendo de interés incluso entradas al blog que datan del 2022.

31 julio, 2025

El socialismo no es -o no debería ser- pobreza

Recientemente estuve leyendo el libro "El respeto y garantía de los derechos humanos", del presidente chino Xi Jinping, y si tuviera que resumir y destacar en una sola frase la esencia de su mensaje, es que "el socialismo no es pobreza".

Y Xi Jinping puede hablar con propiedad ya que China ha sacado de la pobreza en los últimos años a cientos de millones de personas, y el nivel de vida de su población ha mejorado de forma espectacular, y yo como testigo directo del desarrollo del país en el último medio siglo de vida, he podido verlo con mis propios ojos.

10 julio, 2025

"Xizang" o los problemas de comunicación de China

Me pregunto: ¿cuántas personas, incluidas aquellas interesadas o simpatizantes de China en el mundo, entienden un titular como este: "Libro Blanco: derechos económicos y sociales están mejor protegidos en Xizang" (sic)?

Desde hace ya algunos meses, en particular a partir de este año, los medios chinos en lenguas extranjeras han empezado a llamar "Xizang" a lo que hasta entonces esos mismos medios llamaban Tibet. Xizang es la transcripción en pinyin de 西藏 el nombre en chino de la Región Autónoma del Suroeste del país.

06 junio, 2025

El fútbol chino sigue sin levantar cabeza

Tras perder ayer ante Indonesia, la selección china de fútbol, incluso antes de finalizar la fase de eliminatorias, una vez más se ha quedado fuera de una Copa del Mundo, para el enfado y la decepción de millones de sus seguidores.

En realidad, después de que la República Popular China entró oficialmente en la FIFA en 1979, sólo pudo participar en un Mundial, y fue el de 2002, en Corea del Sur y Japón, que como eran los países anfitriones, dejaron más posibilidades a otros países asiáticos.

La "humillación" para la selección China fue aún mayor ya que países como Jordania o Uzbekistán pudieron clasificarse por primera vez para una copa del mundo que tendrá 48 países participantes.

09 mayo, 2025

Elogio a la presencia de Uruguay en China

Con motivo de la visita a China del canciller uruguayo, Mario Lubetkin, me gustaría reflexionar sobre las relaciones y la presencia de Uruguay en la República Popular en los últimos años.

Durante mi última visita a Beijing me quedé gratamente asombrado al ver un restaurante lleno de comensales chinos saboreando carne uruguaya. Yo era el único extranjero entre decenas de clientes de todas las edades, en pareja, o en grupos de lo que parecían ser amigos o compañeros de trabajo.

Quizás, porque pronto se cumplirán 50 años de mi llegada a Beijing, estoy un poco más sensible y me alegra y emociona ver la activa presencia de Uruguay, sus productos, su cultura, en un país en el cual, cuando llegué con mi familia, fuimos durante años los únicos uruguayos entre cientos de millones de habitantes.