Mañana, después de nueve meses, volveré a viajar a China, en un viaje privado y de turista, el primero de estas características en mis más de 50 años de relaciones directas con, a quien considero en muchos aspectos como "mi país".
Sólo en el período entre 1991 -cuando Técnicas Reunidas me ofreció la oportunidad de abrir y gestionar su Oficina en Beijing- y el 2020, antes de la pandemia, realicé más de 250 viajes de ida y vuelta desde Madrid.
Pero esos fueron viajes de trabajo, con apretadas agendas y en bases 24/7, con pocas posibilidades de hacer turismo en los lugares que visitaba.
Así llegué a estar en ciudades como Dushanzi y Korla en Xinjiang, Tianjin, Fushun, Harbin, Jilin, Shenyang, Shijiazhuang, Puyang, Wuhan, Shanghai, Guangzhou, Zhuhai, Chongqing, Chengdu, Yibin, Changsha, Yueyang, Wuxi, Hangzhou, Qingdao, Xiamen, Fuzhou, Nanhai, Shantou y un muy largo etcétera y me quedé sin ver muchas cosas de esos lugares.
Tras la pandemia, todo cambió de forma radical en mi vida profesional. Los viajes a China se fueron reduciendo con el tiempo, mientras quedaba cada vez más apartado de los temas relacionados con el país. Mi último viaje de trabajo tuvo lugar hace ya más de un año, y por suerte pude conseguir hacer una última visita en julio para despedirme del personal de nuestra Oficina de Beijing y de algunos socios, antes de mi jubilación que llegó el 5 de septiembre.
Desde ese día quedé "huérfano" de China en muchos sentidos, con saudades y viendo cómo, con el paso del tiempo, mi nivel de chino iba retrocediento. Necesitaba de forma urgente un "baño de China", recorrer sus calles, viajar en sus medios de transporte, hablar con la gente de la calle -desde los que a las 5:00 de la mañana ya están limpiando las ciudades, hasta el dueño del kiosco donde iba a comprar revistas y diarios- comer un buen plato de jiaozi (eso que ahora se ha puesto de moda en España con el nombre japonés de gyoza) y un tazón grande de daoxiaomian, escuchar la radio, ver la televisión...y visitar cosas interesantes, y nuevas para mí, incluso en lugares como Beijing.
Así que, como aquellos viajeros que iban a China en los 60 o 70 y se valían de la Guía Nágel, en francés, sobre turismo, llevo semanas preparando el viaje, informándome sobre los lugares que quiero visitar, horarios de trenes, lugares donde alojarme, donde comer...en fin...como un turista de verdad.
Y como es mi primer viaje de estas características, estoy nervioso y a su vez ilusionado.
Y como todo buen turista, ya tengo preparado un cuaderno para tomar notas e intentar hacer un diario de viaje y quizás esto me inspire para, al volver, escribir algo sobre la China que viví y la China que descubriré en este viaje.
Espero poder ir compartiendo mi experiencia a lo largo del viaje o tras mi regreso a Madrid.
Si alguno de los lectores está por Beijing, Shanghai o poblaciones cercanas, se aceptan sugerencias de lugares para "descubrir".
Mientras, se despide de ustedes Un oriental que regresa a Oriente.



